La vitamina D juega un rol esencial en el mantenimiento y el crecimiento óseo, pero cuando se trata de otras condiciones de salud, como infecciones del tracto respiratorio (por ejemplo, COVID), la evidencia es otra.

Últimamente he escuchado a personas compartir sus consejos sobre cómo «aumentar» nuestra inmunidad y, francamente, estoy un poco preocupado. Una afirmación frecuente es que tomar dosis altas o mega dosis de vitamina C o D puede prevenir infecciones. 

Centrémonos en la vitamina D, también conocida como la vitamina del «sol» porque nuestro cuerpo tiene la capacidad de producirla después de estar expuestos al sol.

 1.- La vitamina D no es el santo remedio. El papel de la vitamina D en el mantenimiento y el crecimiento óseo está sustentado, pero cuando se trata de otras condiciones de salud, como infecciones del tracto respiratorio (por ejemplo, COVID), la evidencia sigue siendo inconclusa.

2.- “Más” no significa mejor, de hecho, “más” puede ser peor. Demasiada vitamina D puede ser tóxica y, en algunos casos, puede predisponernos a padecer de cálculos renales dolorosos. 

3.- Opta por la via natural. Si no recibes una cantidad saludable de exposición al sol, puedes obtener vitamina D al comer salmón, atún, sardinas, jugo de naranja, leche y huevos. 

Si estás tomando suplementos de vitamina D, probablemente no necesites más de 800 UI por día. A menos que tu médico lo recomiende, evita consumir más del límite que es de 4000 UI. Cíñete a la evidencia y siempre consulta con un profesional de la salud antes de tomar decisiones sobre suplementos. 

Siempre al servicio de tu bienestar,

César